El día de hoy leí en el periódico una columna de opinión sobre la trata de personas, esta columna me interesó mucho y me sorprendió porque comúnmente cuando una persona escucha sobre este tema siempre se imagina que esta se realiza únicamente en las grandes ciudades o en los países desarrollados, uno siempre cree que en las provincias o que en los pequeños pueblos uno está más seguro.
Sin embargo en nuestro país esta situación ya cambió por completo, desde hace algunos años, las personas ya no tienen la seguridad con la que contaban anteriormente, se ha llegado a afirmar que uno puede estar más seguro en la Ciudad de México, que en la misma provincia. Debo de admitir que yo atribuía al narcotráfico esta situación.
Pero creo que el tema del narcotráfico ha provocado que nos olvidemos de las otras actividades del crimen organizado, o simplemente no se les presta la atención necesaria, y esto provocando que dichas actividades tomen más poder y se hagan más fuertes tal y como ocurrió con el narcotráfico en un primer momento.
Esto es lo que está pasando en Tlaxcala, supuestamente uno de los estados más seguros de la República, en donde la trata de personas ha crecido considerablemente desde hace ya varios años, y es uno los principales estados que se dedican a este tipo de actividades, provocando incluso que los niños y jóvenes tengas como interés principal el convertirse en “padrote”.
La trata de personas en este estado ha crecido cada día más, pero las autoridades siguen sin definir como combatirla y por lo tanto no se aplican las medidas necesarios para disminuir este tipo de actividades, provocando que poco a poco se vuelvan problemas de seguridad mayores, tal y como lo es el narcotráfico hoy en día.
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